Kenneth Chukwuka, nigeriano migrante que llegó a España en cayuco tras atravesar África con destino Inglaterra, es ahora sacerdote y ha creado la ONG HOPE EMEKA para favorecer proyectos en su país que den trabajo a sus conciudadanos y evitar así su salida

La historia personal de Kenneth Chukwuka parece sacada de una novela, pero es real. Así se desprende tras escuchar el emotivo y consistente relato que nos ofreció en las dependencias de la Iglesia de Cristo Rey de la Viña en Lorca a los componentes de LorcaBiciudad y a las Biciwomen que asistimos al ciclopaseo del pasado domingo. Con un testimonio desgarrador, describió cómo fue convencido de la oportunidad de llegar a Inglaterra y lo fácil que sería. Financió entonces de forma familiar un viaje con el que pudo atravesar medio continente africano desde Nigeria hasta Marruecos, al parecer sin muchas incidencias, pero encontrándose allí con las malas prácticas de nuestro país vecino del sur. Fue encarcelado junto a otros muchos migrantes en condiciones deplorable de hacinamiento y retirado su pasaporte, disponiendo además de visado, pues esto les permite justificar su «labor de contención migratoria» de cara a los países occidentales de los que reciben muchos millones de euros.

Cuando después de muchas semanas les sacaron de aquel infrahumano lugar marroquí, les llevaron en dos furgones a un punto desconocido en territorio desértico de Argelia, donde vivían de la caridad de otras personas, generalmente mujeres, que al tener prohibido hablar con desconocidos, les dejaban alimentos en bolsas a una distancia prudencial. Estas básicas donaciones las repartían, dando prioridad a los que estaban en peores condiciones de salud. Iniciaron por fin a pie la caminata hasta la costa de Marruecos, ya sin documentación y viendo morir a algunos de sus compañeros, circunstancia que contó con visible emoción. Allí, tras recibir por las mafias el dinero que le envió su familia de nuevo desde Nigeria para que continuara su viaje, pudo acceder a una patera con otras noventa y cuatro personas. Salieron a la vez que otra embarcación que llevaba unas ciento treinta, hasta que las aguas del bravío océano Atlántico la desestabilizó y naufragaron, siendo tragados todos sus ocupantes por las grandes olas en apenas unos minutos sin que pudiera nadie socorrerlos. El cayuco de Kenneth tuvo más suerte y fue rescatado por la Guardia Civil y llevados sus ocupantes a Algeciras.

De la ciudad gaditana terminó llegando a Murcia y allí cumplió la promesa que se hizo cuando salvó su vida «gracias a Dios«, según sus palabras y tras otras experiencias más corrientes, como trabajar en la construcción y convivir en paz con otras personas en similar situación, conoció al párroco de la Iglesia de San Andrés de Murcia, que le facilitó bastante las cosas para ingresar en el seminario, aprender el idioma, estudiar y ordenarse finalmente como sacerdote. Cumplió de esta manera su íntima palabra de «agradecer a Dios haber salvado la vida y de estar en condiciones de ayudar a otras personas en origen» para que no cometan su mismo error y puedan permanecer en sus países. Actualmente imparte conferencias tanto en España como en Nigeria, donde muchos jóvenes agradecen la información que reciben para no intentarlo.
LorcaBiciudad colaboró con una cantidad económica y de forma individual también lo hicimos la mayoría de las personas que asistimos…
Sus planes de continuar su viaje a Inglaterra terminaron al encontrarse felizmente ubicado en la Región de Murcia y pudiendo crear y desarrollar con la ONG HOPE EMEKA para favorecer proyectos en su país que den trabajo a sus compatriotas y evitar así su salida, como por ejemplo centros sanitarios y otra sobras no exentas de dificultades, pero también fuente de muchas satisfacciones, con la posibilidad de llevar materiales y mobiliario sanitario de segunda mano de hospitales españoles a su nación.

LorcaBiciudad colaboró con una cantidad económica y de forma individual también lo hicimos la mayoría de las personas que asistimos a la charla del Padre Kenneth, que argumentó que otras políticas migratorias son posibles y necesarias, aunque admitió la complejidad del problema y drama humano que impide mejores soluciones. Citó como ejemplo las colaboraciones que el Ministerio de Asuntos Exteriores de España hace en los países centroafricanos para favorecer contrataciones en origen de trabajadores por parte empresas multinacionales, pero que chocan en la práctica con corruptelas que deberían intentar vigilar más, para evitar que se pierda dinero y oportunidades.
Crónica: Manuel Martín





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