Una espléndida colección privada de bicicletas retro puede contemplarse entre las pedanías de Pulgara y Marchena de Lorca

Cati Pagán y Cristóbal Ruiz, socios de LorcaBiciudad, ya cuentan con su particular museo de la bicicleta. LorcaBiciudad y las Biciwomen le rindieron visita este domingo, en el que no faltaron diversos momentos emotivos y hasta una exposición de pinturas con bicicletas urbanas donadas por el pintor Alberto Gutiérrez.

La comitiva salió de la Plaza de Calderón y tras hacerse bien visible en la Avenida de Juan Carlos I, partió de la ciudad por la nueva Ronda Central con sus carriles bici en dirección a la Plaza del Rey Sabio por la Alameda Virgen de las Huertas, dirigiéndose por la carretera de Pulgara a la casa de los creadores del particular Museo de la Bicicleta Retro, situado en la Vereda del Pino.


A la llegada de la comitiva, Cati y Cristóbal presentaron la exposición permanente, explicando que además de bicicletas familiares, los más de veinticinco ejemplares que han ido sumándose se han adquirido en diversos puntos «desde Alicante hasta Almería» y que además de la inversión económica, «el trabajo que lleva su restauración es grande porque también con frecuencia se intentan localizar las piezas originales para conservar cada modelo con la mayor fidelidad posible«.


Tras algunas explicaciones dentro del amplio bajo de la casa dedicado a los ciclos, Reme Sánchez Guerrero fue invitada a contar la historia de la bici que recientemente había donado y que hace comprender lo valiosa que puede ser una bicicleta para alcanzar la felicidad mientras se pedalea con ella «dejando estelas de recuerdos grabadas en el asfalto de la memoria«, según las preciosas palabras de Reme que se pueden escuchar aquí completas.
Los anfitriones quisieron ser tan perfectos que convidaron a todos los presentes a dulces y bebidas para todos los públicos.

En ese momento de convivencia, Manuel Martín, Presidente de LorcaBiciudad habló en nombre de la asociación para darles a Cati y Cristóbal la sorpresa de regalarles una nueva bicicleta para su colección y que fue una preciosa motoretta infantil de los años 70 que no podía encontrar otro espacio mejor para su lucimiento y conservación.
La concentración tuvo que acabar en aquellos momentos, pues la lluvia que había amenazado toda la mañana, se presentó con un fuerte aguacero tomado con el necesario humor, habida cuenta de la falta de agua que padece este sediento territorio.
















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